martes, 4 de agosto de 2015

Temas del 3er periodo

La Revolución Francesa y la reacción conservadora.
La Revolución francesa fue un proceso histórico que se desarolló entre 1789-1799. Destruyó las bases económicas y sociales del antiguo régimen y eliminó la monarquía absoluta. El eco de la Revolución Francesa resonó con fuerza en Europa y en el resto del mundo.
En la segunda mitad del siglo XVIII Francia era un país con una economía en expansión, tenia una estructura social conflictiva y un estado monárquico en crisis. Existía una oposición generalizada contra las reglas económicas y sociales que favorecían a los estamentos privilegiados. El Estado francés padecía una grave crisis financiera y a menudo se encontraba fuertemente endeudada. Los primeros ministros de la monarquía no consiguieron que los estamentos privilegiados pagaran impuestos. Así los Notables exigieron que se reunieran los Estados Generales del Reino, que eran unas asambleas de origen medieval en la cual, los estamentos se reunían por separado para dar su consentimiento a las propuestas reales
En 1789 estalla la Revolución. Una auténtica fiebre electoral recorrió Francia pues tenían que elegir a sus representantes del tercer Estado. Los electores entregaban sus quejas y reivindicaciones. Los elegidos llegaron a Paris con unas 60.000 quejas que coincidían en el rechazo al pago de los diezmos y los demás impuestos federales. El 27 de junio Luis XVI ordenó unirse al tercer Estado a quienes todavía se resistían, sin conseguirlo, así que el 7 de julio Francia dispuso de una Asamblea Nacional Constituyente. El rey y los sectores más conservadores se negaron a aceptar la liquidación del absolutismo. Las tropas reales se hicieron más presentes y comenzó una revuelta popular en las calles de Paris.
El 14 de julio, la multitud fue en busca de armas y pólvora a la fortaleza de la Bastilla demoliendola en dicho proceso. La revolución se fue extendiendo por ciudades y pueblos, además de crearse nuevos ayuntamientos que no reconocían otra autoridad que la Asamblea Nacional. Los campesinos dejaron de pagar impuestos y destruían castillos y todo lo que simbolizara al feudalismo. La Asamblea Nacional ante los nuevos acontecimientos suprimió las servidumbres personales  y los diezmos además de abolir las justicias señoriales instaurando la igualdad ante el impuesto, ante penas y acceso a cargos públicos. La Asamblea elaboró la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, que proclamaba la libertad, la igualdad y fraternidad entre los hombres y la soberanía Nacional.
Después de esto hubo una etapa moderada en la que se creó la Constitución de 1791. Esta constitución se propuso el 14 de septie8mbre de este año y en ella se estableció una monarquía constitucional fundamentada en la división de poderes. El sistema electoral era censitario . Dos cuestiones que tuvieron una fuerte repercusión en la población fueron el problema religioso y la actitud de Luis XVI. La Asamblea Constituyente suprimió los impuestos indirectos y estableció un sistema de impuestos directos igual para todos, además de nacionalizar los bienes del clero. La familia real intentó huir pero fueron detenidos y encarcelados.
Entre 1791 y 1792 actuó en Francia la Asamblea Legislativa. Se organizaron elecciones según la constitución de 1971 y de estas salió un gran numero de diputados que formaron la Asamblea Legislativa. Este gran número de diputados dio lugar a los partidos políticos o clubes. El más celebre de estos fue el partido de los jacobinos, dominado por Robespierre. A la izquierda de este partido se encontraban los cordeliers, los cuales defendían el sufragio universal (derecho de todos los ciudadanos al voto). Los cordeliers querían la eliminación de la monarquía e instauración de la republica. Estaban dirigidos por Jean-Paul Marat y Georges Danton, representando siempre al pueblo más humilde. El grupo con creencias más modernas eran los girondinos, que defendían el sufragio censitario y propugnaban una monarquía constitucional.

Mientras tanto, dos potencias absolutistas europeas como Austria y Prusia se dispusieron a invadir la Francia revolucionaria y esto hizo que el pueblo francés se convirtiera en un ejercito nacional dispuesto a defender y a difundir el nuevo orden revolucionario por toda Europa. Durante la guerra, la libertad de expresión permitió que el pueblo manifestase su hostilidad hacia la reina María Antonieta (llamada la "austriaca" por ser hija de un emperador austriaco) y contra Luis XVI que casi siempre se negaba a firmar leyes propuestas por la Asamblea Legislativa. Las masas asaltaron el palacio real de las Tullerias y la Asamblea Legislativa volvió a suspender las funciones constitucionales del Rey. La Asamblea acabó convocando elecciones con el objetivo de configurar (por sufragio universal) un nuevo parlamento que recibiría el nombre de Convención. Aumentaba la tensión política y social en Francia y la amenaza militar de las potencias europeas. El conflicto se planteaba así entre una monarquía constitucional francesa en camino de convertirse en una democracia republicana y las monarquías europeas absolutas. El nuevo parlamento elegido en 1792 abolió la monarquía y creó un nuevo calendario según el cual el año 1 de la nueva era sería el 1793.
El mismo día en el que se reunió la Convención, todas las tropas francesas (formadas por tenderos, artesanos y campesinos de toda Francia) derrotaron por primera vez a un ejército prusiano. El ambiente de guerra civil y la extensión de las guerras exteriores (ahora contra España y Gran Bretaña) radicalizaron la situación. Se acusó al rey de colaborar con los enemigos de Francia así que fue juzgado, condenado a muerte y guillotinado en 1793. La revolución cambió profundamente la política interior, llevándola a la dictadura de Robespierre y a la practica del terror (16.000 guillotinados). La revolución también dio un salto adelante en el escenario europeo y tras la muerte de Luis XVI, los países europeos intervinieron, atacando a Francia por el norte y por el sur, pero el nuevo ejército francés derrotó a Austria, Holanda y las tropas españolas. El pueblo había salvado la revolución y en julio de 1794 se produjo una reacción contra los excesos del terror. Con el ejército se aniquiló a la república igualitaria y jacobina (Robespierre fue ejecutado), pasando a gobernar los girondinos, quienes elaboraron una nueva constitución en la cual se mantenía la república, se imponía el sufragio censitario y el poder ejecutivo era entregado a un Directorio formado por cinco miembros, acabando aquí el proceso revolucionario.
Las distintas independencias latinoamericanas
Desde finales del siglo XVIII, fruto de las ideas ilustradas, un viento de independencia recorre los territorios coloniales americanos. El 1 de enero de 1804, Haití, que por aquél entonces comprendía el total de la isla de Santo Domigo, siguió el camino marcado por los estadounidenses. Pocos años más tarde, en 1811, aprovechando la debilidad de la corona española por las guerras napoleónicas, Venezuela se declaró independiente, siguiéndole ese mismo año Paraguay. Las Provincias Unidas del Río de La Plata, que más tarde se llamarán Argentina, declaran su independencia en 1812. La República autónoma del Uruguay se proclama en 1828. Simón Bolivar emprendió, tras la liberación de Venezuela, la del virreinato de Nueva Granada, a partir de 1819. Ambos territorios se integraron en una efímera unidad política que se llamó Colombia, y a los que se unirán Panamá, liberada pacíficamente, y Ecuador, tras la batalla de Pichincha en 1822.La libertad de Chile se produjo tras la victoria del general San Martín en la batalla de Chacabuco, en 1817. En 1821 los ejércitos libertadores pasaron a Perú, derrotando a las tropas españolas en la batalla de Junín, producida tres años más tarde, lo que facultó la independencia del país. El Alto Perú, la actual Bolivia, no debió esperar mucho para liberarse, tras vencer las tropas de Sucre al ejército español, el 8 de diciembre de 1824. Brasil conoce su independencia en 1822, tras autoerigirse emperador Pedro I. En México, en septiembre de 1821, el Acta de Independencia proclama la libertad del país. Ese mismo año, tras numerosos intentos secesionistas en Centroamérica, se proclaman las Provincias Unidas del Centro de América bajo la forma de una república federal. La formación de los diversos países centroamericanos, aún habrá de esperar algunos años.

-Colombia y su proceso para consolidarse como república.
Se puede empezar hablando desde que nace la gran Colombia aunque existen anteriores acontecimientos  importantes, El 17 de diciembre de 1819 en el congreso de angosturas se decreta la creación de La Gran Colombia, donde la república de Venezuela y La Nueva Granada se reúnen en una sola conformando la República de Colombia, pero como este congreso había sido elaborado para Venezuela no podía aplicar para Colombia, ya que esta nueva nación comprendía nuevos territorios, los cuales deberían estar representados en la Carta Fundamental, por esta razón se creo un nuevo congreso esta vez en cucuta el 6 de mayo de 1821 donde se aprobó la Ley Fundamental de la República de Colombia el 12 de julio del mismo año, con este nuevo congreso de Cucuta se decreta la constitución de la República de Colombia  y se elige como presidente al Libertador Simón Bolívar y Vicepresidente al general Francisco de Paula Santander,años después se da la disolución de la Gran Colombia por diferentes causas:1) por el extenso y amplio territorio se dificultaba la administración de ciertas zonas; 2)la guerra de independencia había arruinado el país; 3)sus habitantes no llegaron a sentirse "Colombianos", entre otras. hechos también importantes e influyentes que produjeron esta disolución: un movimiento civil y militar que se produjo en Venezuela en 1826 llamado la Cosiata la cual iba contra la autoridad de Simón Bolívar, el gobierno de Bogóta y contra la constitución centralista de 1821; La convención de Ocaña, convocada por el congreso Nacional de Colombia con el objetivo de modificar la constitución de Cucuta; El congreso Admirable, convocado por Bolívar en 1828 e instalada el 20 de Enero de 1830 bajo la presidencia de Mariscal Antonio Jose de Sucre y Monseñor Esteves. En 1886 toma definitivamente su nombre actual de República de Colombia. Su historia se divide por lo general en época precolombina, descubrimiento y conquista española, colonia, independencia, consolidación republicana y siglo XX y XXI. Parte de la historia de Colombia tiene una estrecha relación con la historia de España hasta la independencia y las historias de Ecuador, Venezuela, Panamá y de América Latina en general. El primer siglo republicano fue turbulento con la tensión entre una concepción federalista del estado a la manera estadounidense y una concepción centralista a la manera francesa, lo que condujo al país a permanentes guerras y dio principio a los partidos conservador y liberal. La Constitución de 1886 liderada por el presidente Rafael Núñez puso fin a la hegemonía liberal y creó un estado centralista, conservador y estrictamente católico.

El siglo XX fue inaugurado en Colombia con la Guerra de los Mil Días, que debilitaría de gran manera al Estado, frenaría el desarrollo económico y haría que el país perdiera Panamá en 1903. Una primera revolución industrial colombiana se daría con el regreso de gobiernos liberales, pero la Masacre de las Bananeras evidenciaría una enorme situación de desventaja del obrero colombiano que caracterizaría el resto del siglo XX y lo que va del presente.

Sin duda el acontecimiento más notable del siglo XX en Colombia fue el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán en un magnicidio que aún no se esclarece. Dicho evento, ocurrido el 9 de abril de 1948, precipitaría al país a una violencia inusitada que se ensañó especialmente con el campesinado y que enfrentó a muerte a los militantes de los dos partidos tradicionales. El Frente Nacional, un pacto entre ambos partidos, reconcilió a los jefes, pero dejó por fuera a muchos sectores, los cuales serían la semilla de las guerrillas liberales y comunistas que durarían todo el resto del siglo. El fortalecimiento de las mafias de la droga a partir de la década del 70 pondría en jaque a la sociedad colombiana y afectaría profundamente a las clases dirigentes. Sin embargo, presiones internacionales, especialmente por parte de los Estados Unidos y la labor ética de ciertos políticos, periodistas, jueces y autoridades que no se doblegaron ante el avance de las mafias, causaron una sangrienta guerra contra el estado en la década de los 80 y especialmente hasta la muerte de Pablo Escobar, su principal líder, en 1993. El gobierno del presidente César Gaviria llevó a cabo un proceso al que llamó "apertura económica" que hizo que Colombia pasara de una economía proteccionista a una globalizada. Con Gaviria se adelantó la Constituyente en la cual se firmó una nueva Carta Política.
El gobierno del presidente Andrés Pastrana adelantó los diálogos más cercanos que se hayan tenido con las guerrillas y muy especialmente con las FARC al crear zonas de despeje. Sin embargo, estas fortalecieron su accionar militar en el país por medio de atentados, secuestros, intimidación y tráfico de drogas. Por su parte, se crearon los grupos Paramilitares, especialmente bajo el liderazgo de las AUC cuyo fin era combatir a las guerrillas. Dichos grupos tuvieron el respaldo de numerosos miembros de las fuerzas militares y policiales, así como de políticos y hacendados. El accionar de los paramilitares en Colombia y sus batallas en contra de las guerrillas, creó un drama humanitario de proporciones mundiales al poner al país como uno de los primeros en número de desplazados, crímenes de guerra como masacres y terror en numerosas regiones del país.
-Guerras mundiales
Con poco más de 20 años que separan a la Primera y Segunda Guerra Mundial, los dos hechos más catastróficos del siglo XX, los historiadores creen que los conflictos bélicos no son una unidad, sino una continuidad que primero se apoderó de Europa y luego se extendió por el mundo entero. Un ejemplo son las figuras más emblemáticas de la Segunda Guerra Mundial, quienes fueron protagonistas también en la Primera.
El proceso histórico transcurrido entre 1914 y 1955 es uno de los más complejos, para ser explicado, de toda la historia. En este caso, la dificultad no se debe a la escasez de fuentes y datos, sino al cúmulo de información de que dispone el historiador. A ello se suma que, en muchos aspectos, ese proceso histórico aún no concluyó, por lo que resulta difícil realizar un balance o una interpretación del conjunto de hechos ocurridos. En los cuarenta años que abarca el período se produjeron transformaciones de gran importancia y que afectaron a todo el mundo. Los conflictos entre las potencias imperialistas originaron dos guerras mundiales. La crisis financiera que se inició en 1929 con el crack de Wall Street afectó gravemente a la economía internacional.           
A partir del triunfo de la Revolución Rusa de 1917, el modelo económico y social capitalista entró en competencia, a nivel mundial, con el socialista. El mundo quedó dividido en dos bloques —el occidental capitalista, liderado por Estados Unidos, y el socialista, encabezado por la Unión Soviética—. La democracia liberal, la forma más exitosa de organización política europea del siglo XIX, fue cuestionada y sustituida en algunos países por regímenes autoritarios —el fascismo y el nazismo—. Las ilusiones de progreso y bienestar de muchos europeos no pudieron sostenerse ante un panorama mundial tan conflictivo.
También emergió de esa crisis mundial una nueva realidad, la de los países pobres del Tercer Mundo. Luego de la Segunda Guerra Mundial, la debilidad de los imperios coloniales permitió que triunfaran diferentes movimientos de liberación nacional en los países periféricos. Los nuevos Estados independientes intentaron formar un frente común para insertarse en el mundo y tratar de resolver sus problemas económicos.
Estudiar este período de la historia es fundamental para comprender muchos de los problemas del mundo actual. La capacidad del hombre para destruir el medio ambiente y a la misma humanidad tuvo un hito en esa época, cuando explotó la bomba en Hiroshima. El racismo y las discriminaciones, las guerras, la desigualdad entre países ricos y pobres, son algunas de las características del proceso histórico mundial que se desarrolló entre 1914 y 1955 y que aún persisten en nuestros días.
La finalización de la Primera Guerra Mundial no significó el fin de los conflictos entre los países que se habían enfrentado. Por lo contrario, en las décadas de 1920 y 1930 los países capitalistas enfrentaron nuevos problemas, algunos derivados de las condiciones impuestas por los tratados de paz a los vencidos y otros originados por la crisis financiera que, entre 1929 y 1930, afectó a las economías capitalistas norteamericana y europeas, y por la depresión económica que éstas sufrieron durante los años siguientes.
En el período de entreguerras —el período comprendido entre 1918, año de finalización de la Primera Guerra Mundial, y 1939, año en que comenzó la Segunda— se desarrollaron complejos procesos políticos, económicos e ideológicos. Para comprender por qué se inició un nuevo conflicto bélico a escala mundial es necesario tener en cuenta la interacción simultánea de todos esos procesos.
En el plano político, el nacionalismo fue uno de los motivos de las tensiones entre los Estados europeos. Los nuevos Estados multinacionales creados en la región de los Balcanes por los tratados de paz no resultaron arreglos satisfactorios para la mayor parte de los grupos étnicos que formaban parte de ellos. En muchos casos, los límites políticos resultaron totalmente arbitrarios. Las reivindicaciones nacionalistas también cobraron fuerza en Alemania e Italia, donde una gran parte de sus habitantes se sentían humillados por el tratamiento que sus países habían recibido en Versalles y la pérdida de territorios que consideraban alemanes e italianos respectivamente.
En el plano económico, a las dificultades para reorganizar las economías nacionales europeas después de la Gran Guerra y recuperar los niveles de producción anteriores a 1914 —dificultades para reconvertir la industria bélica, generar el nivel de empleo adecuado para los millones de soldados desmovilizados que volvían a la vida civil, reconstruir campos y ciudades— se sumaron los problemas originados por la crisis sufrida por la economía de los Estados Unidos desde 1929. A partir de 1930, cada Estado europeo se concentró en encontrar soluciones para los problemas de sus propias economías nacionales.
En un mundo que resultaba cada vez más pequeño para el gran desarrollo industrial, las grandes potencias tenían que competir fuertemente entre sí para obtener materias primas y mano de obra baratas y mercados en los que colocar su producción. Francia e Inglaterra tuvieron que enfrentar, además, la competencia de Alemania e Italia. En estos países, que los tratados de paz habían dejado en inferioridad de condiciones, el capital monopólico en alianza con los regímenes autoritarios y nacionalistas nazi y fascista, se propusieron recuperar su participación en el mercado mundial.
En el plano ideológico, el período de entreguerras comprendió años de avance y consolidación en la organización del movimiento obrero. Creció incesantemente el número de afiliados a los partidos socialdemócratas, socialistas y comunistas, y para algunos de ellos el éxito de la revolución rusa la transformaba en un modelo de acción posible. Las poderosas burguesías y las clases medias europeas se sintieron amenazadas.
Teniendo en cuenta esta situación se comprende por qué los gobiernos de Europa occidental —en una primera etapa— aceptaron la expansión territorial de la Alemania de Hitler sobre algunos Estados de Europa oriental. Aun cuando el dominio de estos ricos territorios permitía a los nazis obtener materias primas indispensables como carbón, hierro y cereales, consideraron que esa expansión constituía un “cordón sanitario” alrededor de la Rusia socialista y de contención de los movimientos comunistas en cada nación. Así lo firmaron en 1938 en la Conferencia de Munich. Chamberlain y Daladier —ministros de Gran Bretaña y Francia—, reunidos con Hitler y Mussolini acordaron la incorporación de los Sudetes —una región de Checoslovaquia— a Alemania.
Hitler, por su parte, acordó las fronteras con Francia, firmó un pacto de no agresión con Gran Bretaña y declaró que la anexión de los Sudetes era la última reivindicación territorial de Alemania. Sin embargo, la situación se modificó cuando en setiembre de 1939 Alemania invadió Polonia. Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania y comenzó la Segunda Guerra Mundial.
La complejidad de los procesos interrelacionados que llevaron al desencadenamiento de la Segunda Guerra se hace evidente si tenemos en cuenta que, en el plano económico, el conflicto bélico significó una salida para la crisis que atravesaban las economías capitalistas industriales más importantes; y que la Unión Soviética fue aliada de las potencias capitalistas Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, adversarios en los planos político, ideológico y económico en tiempos de paz.


Cuarto periodo
- Las colonizaciones o corrimientos de fronteras
 y sus repercusiones  en el uso del suelo y la violencia.

- Formas alternativas de utilización y  manejo de los recursos naturales
 (Energía solar, purificación de aguas residuales, etc.)

- La finalidad del Estado colombiano
 según la constitución actual.

-El funcionamiento de los poderes
 ejecutivo, legislativo, judicial y su problemática.


-La democracia participativa y la descentralización colombiana.

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